Cómo comenzar de nuevo

Sofía
Atardecer - Inspiración Volátil Blog

No tengo palabras para describir lo difícil que es para mi escribir este post, y peor aún leyendo el último que escribí el año pasado. Increíble como de un momento a otro todo puede cambiar, puede sonar cliché, pero es bastante cierto; pueden haber muchas cosas que demos por sentado, pero en realidad, por más triste que suene, no todo dura para siempre. Por eso, hoy más que nunca, estoy agradecida por lo que tengo, por seguir respirando y mi familia.

Lo más duro que escribiré hoy es que Sophie ya no está con nosotros. Lamentablemente, tenía problemas en su pequeño corazón, y no logró superar su cirugía. Apenas disfrutamos su presencia tres meses, pero fueron tres meses que, a pesar de pasar por momentos bastante difíciles, fueron los mejores de nuestras vidas. Como me dijo mi mamá una vez:

“¿Te das cuenta lo que ella está haciendo? Ella ha hecho que estemos más unidos. Ella ha hecho que mucha gente, incluso gente que apenas conocemos, esté pendiente de ella, rezando con ella. Ella nos ha demostrado que no estamos solos. Ella ha sacado lo mejor de cada uno en esta situación, y lo vamos a enfrentar juntos.”

Y así fue, hasta el final.

Un detalle, que no quiero dejar a un lado, es que también Sophie tenía síndrome de Down. Pero eso nunca cambió el amor que le tuvimos, al contrario, la amamos mucho más. Obviamente al principio asusta la noticia, uno no sabe qué esperar; sin embargo, después de informarnos y conocer a varias personas, incluyendo la Fundación Margarita Tejada, nos dimos cuenta que no teníamos nada que temer. Cómo hubiéramos querido que ahí quedara todo. Pero no. Alrededor del 50% de los bebés que nacen con síndrome de Down nacen con un problema en el corazón, Sophie no fue la excepción, y su condición era seria. A los dos meses tuvo una crisis respiratoria, donde la llevamos de emergencia al hospital. Estuvo en intensivo una semana, y otra semana en recuperación hasta que pudo regresar a casa con nosotros. Eso sí, con bastantes medicinas para mantenerla estable para el día de su cirugía, que sería en Unicar. No fue hasta después que cumplió los tres meses que el cardiólogo nos dio luz verde para llevarla.

Y aquí estamos, dos meses después, de vuelta a la rutina que teníamos antes de conocerla. Y se siente demasiado extraño. Es como haber tenido el mejor de los sueños, para luego despertar y darse cuenta que todo sigue igual que antes, aunque la verdad uno no vuelve a ser el de antes.

Aún nos queda mucho por recorrer. Mucho que aprender. Preguntamos tendremos muchas, pero las respuestas supongo que a su tiempo llegarán. Algo que tengo por seguro es que Sophie siempre tendrá una parte de mi, y que espero el día en que pueda volverla a ver. Mientras tanto, lo único que queda por hacer es mantener la frente en alto y seguir adelante. Ahora tengo una pequeña estrella allá arriba a la que seguir, y no puedo decepcionarla. No me voy a rendir.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.