Confesiones sobre los millenials

Sofía
Millenials emprendedores - Inspiración Volátil Blog

Tomo un descanso de los posts que normalmente hago, para compartirles un poco lo que ha estado en mi mente las últimas semanas, una explicación tal vez de por qué no he escrito mucho. Y es que, para ser irónico, tuve una especie de crisis existencial entorno a mi profesión y trabajo el mero día del diseñador. Siendo una persona que sobre analiza cada situación, muchas preguntas hicieron su paso en mi mente, entre esas la que más se repetían eran la siguientes:

¿Qué diablos estoy haciendo en mi vida?

¿Qué es lo que quiero?

Y lo más importante…

¿Realmente sé que lo quiero?

Supongo que se preguntarán qué me debió haber pasado, o mejor dicho, por qué reaccioné de esa forma ante algo tan… ¿pequeño? ¿trivial? En algún momento hablé en un post sobre encontrar nuestro propósito, pero a partir de ese preciso día de la dichosa crisis empecé a dudar de todo, y más de mí misma y mis habilidades. Durante ese peor momento encontré en mi camino un artículo que compartió alguien en Twitter, el cual tenía de título algo así: “Tips para millenials en cómo convertirse en emprendedores millonarios antes de los 30 años”.

¿En qué clase de mundo estamos viviendo ahora?

No me lo tomen a mal, no digo que tenga algo de malo ser emprendedor o tratar de mejorarse a sí mismos, pero mi pregunta es: ¿por qué nos ponemos esa presión innecesaria de tener que trascender, hacer algo importante con nuestras vidas, antes de los 30 años? Son artículos como esos los que me hacen cuestionar el por qué hacemos las cosas, si lo hacemos porque queremos, porque tenemos o por la simple y dulce sensación de recompensa al final. Admito que haber hojeado apenas, porque no pude leer completo ese artículo, si me desconcertó bastante; al igual que el hecho de ver cerca de los comentarios muchos más artículos muy parecidos sugeridos al público.

No sé si empiezan a ver la relación de este pequeño artículo con mi post del propósito, pero mi punto en todo es que en verdad no me gusta como esta interpretación de cómo tienen que ser los millenials, qué es lo que debemos de hacer, cómo nos tenemos que ver… en fin, se harán la idea. Sí, dije “debemos” porque si, mi rango de edad se encuentra en este dichoso grupo. Creo que esto viene muy enlazado con el poder que tienen las redes sociales, como lo que publican los demás nos afecta consciente o inconscientemente. Es natural que uno quiera tener éxito en cualquier aspecto de su vida, sin embargo la definición de éxito se puede distorsionar fácilmente con todos estos factores. Por ejemplo, me he dado cuenta que ahora muchos prácticamente glorifican demasiado el hecho de viajar. Si un amigo publican fotos constantemente que está de viaje, en diferentes partes del mundo, es muy probable que la mayoría piense cosas como “¡Ha de tener mucho dinero!”, “Si yo viajara como el/ella sería igual de feliz”, “¡Yo quiero su trabajo!” y así. Pero uno no sabe lo que se esconde detrás de esas fotografías. Como siempre dicen, las apariencias engañan, las personas pueden parecer de una forma frente a la cámara pero no sabemos los sacrificios que tienen que hacer detrás de ella para llegar a donde están ahora. Uno no conoce el resto de la historia. Y al finalizar el día, uno se termina sintiendo mal porque llegamos a la conclusión de que al menos ellos están haciendo algo con sus vidas, y aparentemente nosotros no.

Otra pequeña confesión, es primera vez que digo que soy millenial. Si. Justamente en este post. Pero espero entiendan lo que trato de decir, y es que uno nunca se debe de tomar en serio cualquier artículo en internet (por cierto, tómense la libertad de pensar  lo que quieran de lo que escribo), al igual que no tomarse al pie de la letra lo que nuestra cultura nos dice que debemos de hacer. Sean lo que quieran ser, equivóquense, vuelvan a intentarlo, pero no se pongan límites en cuanto a tiempo. Total, hay varios artistas, atletas y personajes que hicieron cambios en nuestra historia que no necesariamente empezaron de jóvenes. No hay ninguna regla o algo que nos ayude a predecir si seremos exitosos o no. Y como aprendí recientemente, no necesariamente tenemos que trabajar de lo que nos gusta. No muchos tienen esa suerte, y si alguno de ustedes la tiene aprovéchenlo.

Ya después de haber puesto por escrito mis pensamientos, empieza a sonar bastante tonto, pero de alguna forma tenía que sacarlos.

Se preguntarán qué sucedió después de aquella crisis… pasó y, ya más calmada, me di cuenta que en realidad tal vez estaba forzando un poco las cosas para que pasaran como yo quisiera, en vez de dejarlas que pasen como tenían que pasar. ¿La lección? Es muy diferente el ponerse de meta ser bueno en algo por el simple hecho de querer serlo, al de ponerse de meta de mejorar en algo que en verdad nos gusta y apasiona.

Más fácil aún: No debemos de sentir una obligación por hacer algo con nuestras vidas, con aportar y que nos reconozcan al respecto. El hacer algo es una elección, y si decidimos hacer algo diferente a los demás, el trabajar de forma anónima no nos hace de menos. Todos tenemos nuestro tiempo aquí en la tierra, y si elegimos hacer cosas que nos llenan y nos hacen pasar bien ese tiempo, deberíamos de hacerlo sin importar lo que piensen los demás o del resultado final. Si estamos enamorados del proceso… lo hacemos.

A veces me suenan como trabalenguas los temas personales que escribo aquí, pero pienso que si en este momento tuvo sentido para mi, espero que haya tenido sentido para ustedes. Ya saben que si quieren comentar o aportar algo con sentido, lo pueden hacer allá abajo 🙂

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