Lecciones minimalistas de fin de año

Sofía
Inspiración de fin de año - Inspiración Volátil Blog

Podemos decir que oficialmente ya estamos en la recta final del año 2019. Es por ello que se me ocurrió hoy hacer una pequeña reflexión de cómo estuvo el año y compartir un par de consejos y lecciones que me ha dejado.

A pesar de la montaña rusa que fue el 2019 para nosotros, aquí seguimos peleando con todo. Cambios desde la pérdida de mi trabajo a inicio de año, un accidente explosivo en la torre de apartamentos donde vivíamos hasta la noticia de estar embarazada y la mudanza de casa. Factores que nos sacudieron bastante, y la verdad hicieron que este año fuera un poco más memorable que los anteriores.

Tantos cambios pueden hacer que uno se vuelva loco. A mi, en lo personal, no me asustan tanto sino al contrario, me motivan y a veces hasta me emocionan. Es por ello que quería aprovechar la oportunidad de compartirles qué es lo que he aprendido este año. Espero que esta lista les pueda servir de alguna forma u otra:

 

1.Gratitud y las cosas que de verdad necesitamos

Las personas que ya han experimentado organizar una mudanza no me dejarán mentir que es un proceso un tanto largo y cansado. Es ahí precisamente donde uno se da cuenta que ¡tiene demasiadas cosas! Aún nosotros que siempre tratamos de estar pendientes de no acumular, llegamos a la conclusión que teníamos que donar, tirar y vender un montón de lo que ya teníamos. Fue en esos momentos que me puse a analizar ¿realmente necesitamos todo esto? Al final, con tener un espacio físico para vivir y comida ya tenemos mucho más de lo que creemos; y por ello es importante practicar la gratitud. Lo demás son solo “adornos”. 

 

2.El recurso más preciado: nuestro tiempo

Cada quien tiene su forma de ver y usar su tiempo, pero todos al final contamos con las mismas 24 horas ¿Cómo es que unos hacen “más” que otros? Entre las formas que he aprendido de optimizar mejor mi tiempo en mi día a día, sin importar si se trata para trabajar, leer, cocinar o tener tiempo con la familia, la que más me ha funcionado es hacer una especie de horario. Con horario no me refiero tanto al horario que teníamos en el colegio o la universidad, más bien en saber qué cosas son importantes hacer y cuáles no, y qué días son más adecuados para estas actividades. Por ejemplo, cuando tenía un trabajo fijo de oficina, destinaba la mitad de mi hora de almuerzo para escribir y leer. Martes y jueves escribía, lunes y miércoles leía y los viernes podía solo no hacer nada si quería. Ahora que trabajo desde casa tengo una versión ligeramente parecida. Y esto es apenas un porción de lo que se puede hacer con esta técnica. (Mis demás hábitos también los tenía con horario pero me da pena compartirlos por acá hahaha)

Algo que ayuda mucho a ver en qué usamos nuestro tiempo es a llevar un control del uso del celular día a día. Ese aparato que llevamos con nosotros en todo momento, aunque muchos lo nieguen, tiende a acaparar gran parte de nuestra atención. Aparte de esto, el eliminar aplicaciones que nos distraen y simplificar nuestras tareas del día a un máximo de 3 ayuda mucho a enfocarse y organizarse mejor.

 

3.Menos cosas = mejor limpieza = más tiempo

Combinando las dos anteriores, al tener menos cosas y un lugar para cada una, no solo ayuda a que todo se mire mejor y ordenado… sino también es más fácil limpiar… y tener más tiempo después para otras actividades  😉

 

4.No se vive para trabajar, ni el trabajo lo define a uno

Vivimos en una época donde se idolatran a las personas que siempre están “activas” u “ocupadas”. Mejor conocidas como “workaholics”. Gente que por lo general, le da más importancia de la que debería a su trabajo, al nombre de su puesto y su entorno. Con el paso de los años he aprendido varias lecciones en esta área de mi vida, y desde distintos puntos de vista. Tanto así que lo puedo resumir de esta forma:

Todos tenemos derecho a tener un trabajo y un medio para ganarnos la vida, pero eso no significa que el mismo trabajo nos dé un sentido de superioridad sobre los demás. En otros casos, tampoco se trata de soportar escenarios tóxicos con tal de tener cierto sueldo o cierto puesto.

Sé que la situación de trabajo en Guatemala no es la ideal, y sé muy bien que tampoco existe el trabajo perfecto. En gran parte pienso que depende mucho de uno, la actitud y cómo miramos las situaciones a las que nos enfrentamos en nuestro día a día lo que hace la diferencia. El darle importancia a las cosas pequeñas que nos da un trabajo en específico y que nos hacen felices, puede hacer una gran diferencia. Detalles tan sencillos como la oportunidad de ir a talleres y capacitarse o hasta de la ubicación propia del trabajo, como los paisajes alrededor o la oportunidad de poder salir a caminar para despejarse.

 

5.No puedes cambiar a las personas a tu alrededor, pero sí puedes cambiar las personas a tu alrededor

Tal vez suene que dije lo mismo dos veces, pero es una frase que escuché en el podcast de The Minimalists que me dejó pensando y me encantó. ¡Es tan cierta! Con esto ellos se refieren a que no se puede cambiar cómo son las personas a nuestro alrededor y cómo nos afectan, pero sí se puede escoger a quiénes queremos a nuestro alrededor. Más claro no podía estar. 

 

BONO: Baja tus estándares

Cortesía de Austin Kleon. Este es un consejo que le dio a un padre de familia cuando le preguntó sobre cómo seguir trabajando en sus proyectos personales teniendo hijos pequeños y un bebé en camino. Quedó grabado en mi cerebro. Cada fin de año es normal ponerse metas para alcanzar el siguiente año, pero creo que lo mejor (se tengan hijos o no) es bajar nuestros estándares, ser realistas y no exigirnos tanto. Hay algo liberador en quitarse esa presión imaginaria que ponemos sobre nosotros mismos. 

 

 

 

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