Aventuras en Orlando

Sofía
Castillo Disney - Inspiración Volátil Blog

Me parece irónico cómo uno decide irse de vacaciones para descansar, y todavía al regresar a casa hay que “descansar de las vacaciones”; en este caso creo que fue justificado el descanso ya que ¡caminamos demasiado! Debo decir que me encanta caminar y explorar, pero esta vez el hecho de estar prácticamente incubando a otro ser humano dentro de mí hizo que, estuviera no solo buscando comida en cada esquina (¡Gracias amor por mi manzana de $2 xD!), sino también los baños o la banca más cercana en el camino. A pesar de eso, nos la pasamos increíble. Creo que fue buen momento para ir nosotros solos a conocer.

En general tuvimos una muy buena experiencia, hubo un par de desperfectos en el camino como nuestra interacción con el gps del carro rentado, pero eso al final hace todavía más memorable el viaje. Como ese día que decidimos ir a conocer un pueblo que estaba “cercano”, según nos decían: St. Augustine. ¡Nos dimos la perdida del siglo! Millas y millas después, logramos parar en una playa en otra parte, para darnos cuenta que estaba totalmente helado el clima. No pudimos acercarnos a la orilla, corrimos de regreso al carro. Más adelante logramos llegar a St. Augustine y visitar el museo de Ripley’s Believe it or Not. Al salir nos dimos cuenta de la hora y lo lejos que estábamos, así que de una vez empezamos el viaje de regreso; no sin antes ir a comer a Panda Express. Hablando en serio, creo que es la mejor comida china rápida que he probado en mi vida. ¡Super recomendado! Comimos varias veces ahí, y aún ahora estando en Guatemala me pregunto cuánto tiempo aguantaré sin esa deliciosa comida cerca de mí. Deberían de traer una franquicia.

Ahora en lo que respecta a los parques, si sentimos mucha diferencia entre Disney y Universal. Por ejemplo, la organización del parqueo fue casi la misma, pero a la hora de entrar al parque se gana el premio Disney, en Universal parecía la ley de la jungla ¡demasiada gente! Bueno, hay que tomar en cuenta que estuvimos en Universal un día de feriado nacional (President’s Day). Pero al menos en el lado de Disney, tal vez por el hecho que ahí van más niños, había más gente guiando; todo lo sentimos más fácil y amigable. En cuanto a los “rides” o atracciones de ambos parques, debo decir que yo me hubiera subido a tantos como hubiera podido. Aquí entra otra pregunta en juego: ¿qué tan amigables son los parques para las futuras madres? Y otra vez, Disney se llevó el premio. En Disney me subí a muchos rides, ya que cuentan con varios para niños más pequeños; en otros con modalidad de 4D, cuentan con asientos estacionarios para personas con algún tipo de discapacidad o mujeres embarazadas. A diferencia de Universal, que sí cuenta con una pequeña parte de juegos para niños pequeños, pero en su mayoría son juegos para un público más adulto. Solamente me pude subir a dos.

¿Qué hicimos con la comida? Prepárense, porque la comida dentro de los parques no es muy amigable para el bolsillo. Aún así, lo bueno es que permiten que la gente entre comida en sus mochilas. No se les haga extraño ver a gente adentro con sus bolsitas de comida o sandwiches. Eso es muy importante, no dejen de llevar comida por su cuenta, en especial si van con niños, al igual que botellas de agua. Eso junto a un buen protector solar y una gorra, me lo agradecerán después 😉 En serio, se camina tanto en esos parques que nunca está demás tener a la mano todas estas cosas, y también, tan importante como la comida son las medicinas. Si saben que son de esas personas que sufren del estómago, dolores de cabeza o cualquier otro tipo de dolencia, lleven sus medicinas.

Y ahora la mejor parte… ¡Las fotos!

En realidad tomamos demasiadas entre las de mi celular y la cámara de mi esposo. Tampoco crean que solo a los parques fuimos, hubo más cosas que encontramos y un par de sorpresas que poco a poco estaré compartiendo por acá en el blog.

Termino diciendo que nunca es tarde para ir a visitar estos parques, uno ahí se transforma totalmente. No solo recordé muchas cosas de mi infancia, sino también el hecho de que no hay que soltar a nuestro pequeño niño interior. ¿Quién sabe? A lo mejor regresamos en unos años con un “bodoque” en nuestras manos 🙂

 

 

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