Cine: Pi, el orden del caos

Sofía
el orden del caos - inspiracion volatil blog

¿Se acuerdan de la película Black Swan (Cisne Negro)? Pues, para aquellos que no tenían idea de quién la creó o que pensaban que su director era alguien nuevo, se equivocaban.

Darren Aronofsky empezó haciendo cortometrajes, pero fue con esta película “Pi, el orden del caos” que se dio a conocer en 1998 como director de largometrajes. Dicha cinta destacó en el Festival de Sundance por su composicion, fue hecha a blanco y negro, y la forma tan peculiar de contar la historia de un matemático.

Debo de aceptar que, mi hermano tiene una buena colección de películas y se declara fan de este director. Por eso, el sábado pasado decidí “robarme” esta película y verla.

¿De qué trata?

El orden del caos trata sobre este matemático, Maximilian Cohen. Max llega a tener esta teoria de que todo lo que vemos a nuestro alrededor, la naturaleza, está hecha a partir de patrones, de números. Su experimento es básicamente, buscar esta clase de patrón en la bolsa de valores, junto a su computadora Euclides.

Max encuentra la inspiración que le hacía falta por medio de un grupo de místicos judíos y la cábala, pero al ingresar sus cálculos a la computadora esta termina fallando a causa de un bug. La computadora termina imprimiendo una secuencia de 216 números, los cuáles, Max se da cuenta tarde que son las predicciones exactas de la bolsa.

A medida que va pasando la historia, podemos ver que Max sufre de ataques de migraña constantes, y en ocasiones, hasta alucinaciones. Por si han visto ya Requiem for a dream, también de Aronofsky, déjenme contarles que en esta película usa ciertos recursos parecidos a los de Requiem. Por ejemplo, la secuencia cuando Max toma su medicina, es muy parecida a las secuencias de Requiem cuando los personajes se drogan o toman alguna pastilla. Al igual que el soundtrack. El soundtrack de Pi es parecido al de Requiem, más que nada por los toques electrónicos

En general, recomiendo esta película. Como dirían algunas personas, tiene ese algo “raro” que llama la atención. La historia no es muy complicada, a parte que dura 85 minutos, yo ni la sentí cuando terminó.

Y tú, ¿Tienes alguna otra película para recomendar de Aronofsky? 😀

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