El arte de darnos cuenta que estamos vivos

Sofía
El arte de darnos cuenta que estamos vivos, Geovanni Rodriguez - Inspiración Volátil Blog

Foto por Geovanni Rodriguez en Unsplash

 

Como todas las tardes cuando estoy en casa, ayer salí a pasear a mi hija en el carruaje para que tomara su siesta. Si son papás, entenderán cómo es que a veces, cuando todo falla, siempre el carro o el carruaje logra que se duerman. Fue así como, cuando finalmente se durmió, fui a sentarme a la banca del árbol que se encuentra justamente frente a nuestra casa. 

Siempre me ha gustado ese árbol. Desde la primera vez que lo vi cuando nos mudamos pensé que sería un buen lugar para ir a leer… y lo es.

El punto es, que últimamente cuando ella duerme me gusta ir a sentarme ahí. A veces pongo música. A veces no. Y solo me quedo viendo alrededor. Respirando. Pensando en nada y todo al mismo tiempo. Es en esos momentos donde soy más consciente de mi respiración, del aire a mi alrededor.

Siempre, cuando me tomo mi tiempo de solo sentarme y ver el cielo, sentir el aire… y mejor cuando puedo ver árboles y cómo se mecen sus ramas, es cuando me doy cuenta que:

Estoy viva.

Sí. Esos momentos son los que me ayudan a ser como los árboles que observo. Me ayudan a tener paz, a cuidar mis raices, tener los pies en el suelo, pero siempre la vista en el cielo. Me ayudan a darme cuenta que estoy viva, sigo respirando. Y eso es importante. Me ayudan a ver que no necesito nada más. 

Es así, como durante la siesta de mi hija, logro recargar mis baterías. Puede sonar muy simple para unos, pero para mi es tan necesario como comer o dormir. Tener estos momentos me hace estar agradecida con lo que tengo, y de que sigo aquí, estoy viva.

Por eso recomiendo hacerlo cada vez que puedan. No se van a arrepentir. ¿Qué mejor que estar afuera cerca de la naturaleza y los rayos del sol?

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