Entre la verdad y la motivación

Sofía
motivacion literatura inspiracion volatil blog

Hace un par de días estaba leyendo una de las revistas “Selecciones” de la colección de mi abuelo (Q.E. P. D. ) Me llamó la atención  un artículo que hablaba sobre lo importante que es tener dos tipos de opiniones cuando uno se encuentra involucrado en tareas artísticas.

Y es cierto, en esos medios uno depende en cierto grado de la opinión de los demás para poder llegar a tener éxito. Tampoco digo que hay que basarse en la opinión, hacer lo que los demás esperan y ser famosos, porque ese no es realmente el punto, sino, hacer más bien lo que le apasiona a uno sin importar las consecuencias.

En fin, todo ser humano tiene la necesidad de ser aprobado, de sentirse lo suficientemente capaz.

Uno necesita ese empuje, esa motivación que a parte de venir dentro, viene también de afuera, de alguien de confianza. Muchas veces esta motivación viene de algún mejor amigo o un familiar. Lo malo, en estos casos (no lo digo en todos, pues hay excepciones), es que estas personas con tal de no herir nuestros sentimientos, nos dicen que estamos haciendo bien las cosas cuando en realidad, es todo lo contrario.

Parece ser que a la mayoría les gusta que les “endulcen” las opiniones, solo para que no duelan. Pero aquí viene el otro punto:

¿Qué pasa con aquellas personas que nos dicen la verdad sin rodeos?

Esta clase de personas suelen ser personas involucradas en el medio, con más conocimiento en el área que nosotros. Cierto porcentaje de estas personas son también los llamados “haters” o, simplemente, los que odian nuestro trabajo y se dedican a criticar sin razón aparente y fundamentos. Cualquiera sea el caso, con ellos es que se nos pone a prueba.

Lo aceptemos o no, la verdad duele, más cuando se trata de algo que nos gusta y le dedicamos bastante tiempo. La crítica “comoda”, como la primera mencionada, nos deja flotando en las nubes de nuestro propio ego, sin embargo, un toque de la verdad nos tira casi hasta el núcleo de la Tierra. Lo importante aquí es analizar la crítica recibida, y sea quien sea, tener la actitud de levantarse y decir:

Les probaré lo que en verdad valgo.

Solo con la verdad, solo en esos momentos somos capaces de definir inmediatamente qué es lo que queremos y nuestro rumbo para conseguirlo. La verdad “cómoda”, los halagos no son lo más importante, sino que tener los “huevos” de decir “No soy lo suficientemente bueno TODAVÍA” y obviamente: Seguir intentando.

Pensar que no solo hay que probarles a ellos, mejor aún, probarnos a nosotros mismos hasta dónde podemos llegar.

 

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