Retrospectiva: Primeros pasos en la blogosfera

Sofía
happy - inspiración volátil blog

(Disclaimer: Imagen encontrada en Weheartit.com)

¿Cómo empezar? es la pregunta que invadía mi cabeza desde hace unas semanas, ¿Cómo empezar de nuevo a escribir en Inspiración Volátil, después de muchos meses inactivo? La verdad es que desde el año pasado venía con la idea de renovar el blog, pero cómo dirían por ahí, ciertos proyectos y la vida se metieron en mi camino. Por proyectos, me refiero a mi primera novela en español, la cual finalmente la he terminado. (Sí, por si no lo mencioné antes, desde hace un par de años estuve batallando con ella xD ) En fin, todavía mientras escribo estas palabras me sigo cuestionando si estoy escribiendo algo lo suficientemente bueno para la ocasión,  y es eso precisamente de lo que quiero hablar: Ese eterno vaivén en el mundo de los blogs. Lo siguen, no lo siguen, activo, inactivo. Esos estatus que les damos a esos diarios en los que publicamos no solo contenido de nuestro interés, sino también, parte de nosotros mismos.

Por obra de la casualidad, y también gracias a mi blog personal donde publico mis historias y cuentos (El Eco de las Palabras), me vi envuelta en una ronda de inspección, renovando y organizando por completo ese blog. Fue ahí que prácticamente viajé en el tiempo: Encontré un link que me llevó a mi primer blog, llamado Paranoid Mushies. Como cualquier primer experiencia, me moría de la risa de todas las ocurrencias que escribía ahí, ya que lo hice en el 2009, un año antes de que la inspiración tocará a mi puerta, si saben a lo que me refiero 😉 Y fue precisamente eso lo que me puso a analizar, ¿Por qué hago esto? De alguna manera, regresar a ese principio y ver lo que escribía, lo que pensaba en esos años me di cuenta que siempre he tenido la necesidad de plasmar mis sentimientos, mis locos análisis, mi día a día a literalmente a muchos extraños en el cibermundo. Lo cierto es, que  también me di cuenta que, por más loco que suene, sigo siendo exactamente la misma persona, pero al mismo tiempo, he cambiado bastante. El punto de todo esto es:

Siempre hay que ser auténticos, sin importar en dónde, con quién estés o de lo que piensen los demás.

Acepto que en parte, a veces temía no el qué dirán del contenido de Inspiración Volátil, más bien cuestionaba la calidad de mis posts y si aportarían algo a la gente que se topara con ellos. Pero al final creo que he llegado a la conclusión que sin importar el resultado, siempre debería de escribir de la misma forma y por supuesto de cosas que me gustan. Si escribimos un blog es por algo, tampoco es para forzar cosas que no se nos dan naturalmente.

Algo bueno que también trae recordar nuestros inicios, es darnos cuenta de nuestro progreso, ver qué tan lejos hemos llegado y recordar las razones que nos motivaron a crear un blog. Justamente ayer le contaba a un amigo que pensaba “reactivar” el blog, y curioso me empezó a preguntar muchas cosas del blog, entre esas el por qué del nombre: No pude evitar sonreírme a mí misma cuando me lo preguntó. Inicié este blog como un medio, no solo para mí sino también para otras personas diseñadoras o no, de buscar inspiración en todo lo que les rodea, en investigar un poco más la historia de las cosas más comunes que miramos en nuestro día a día. Obviamente en lo que respecta al arte y sus ramas artísticas. Y eso eso lo que me gustaba mucho, el hecho de estar pendiente de todo lo que me rodea, eventos, paisajes, el concepto detrás de una fotografía o una pintura. El sentir que mi mente trabaja a mil por hora, de absorber y conocer más información del mundo. Debo de confesar que lo extraño, extraño esa sensación. La vida siempre será un tanto caótica, nos puede tener de un lado para otro, y aunque tengamos la sensibilidad de estar pendientes de ese lado artístico, habrá veces que al final del día lo único que queramos ver sea nuestra cama. En vez de querer ver esa película independiente, ese drama que tanto queríamos ver optamos por ver un reality show. En vez de leer optamos por jugar un juego en el ipad o simplemente, hacerle caso a nuestras prioridades. Ahora me he dado cuenta que, después de varios años escribiendo en varios blogs, he pasado por etapas diferentes en mi vida hasta llegar donde estoy hoy. Tal vez hoy ya no tenga la misma cantidad de tiempo libre que tenía cuando empezaba Inspiración Volátil en mi cuarto, en la casa de mis papás, hace cinco años, pero he decidido que, a pesar de lo que se venga, nunca dejaré ir la inspiración.

Así concluyo este post, diciéndoles que a pesar que las cosas cambien o que la vida nos lleve a otros rumbos, nunca está de más dar unos pasos atrás y detenerse un momento. Pensar de dónde venimos y  a dónde queremos ir…

A veces lo único que necesitamos es regresar un poco para agarrar aviada y llegar más lejos.

 

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