Una dieta… para la salud mental

Sofía
Salud Mental (jerry-nelson) - Inspiración Volátil Blog

Siempre que me tomo un descanso avisado… o uno imprevisto como este último, entre tantas cosas en mi cabeza, entre tantas ideas siempre está presente la gran pregunta de qué hacer con el blog. Mucha gente dirá que el mantenimiento de un blog es difícil, que no se tiene el tiempo, y muchas más excusas. ¿Cuál es mi excusa esta vez? En cierta parte, quería ponerle atención a otras cosas.

Las últimas semanas he estado pensando mucho en la importancia de hacer una especie de dieta mental, desintoxicarse por un tiempo indefinido de pensamientos negativos, de todo lo que afecte nuestra paz interior, recargar energías, tomar el tiempo de analizar nuestro rumbo y qué es lo que queremos. En fin, creo que uno debería de hacer esto periódicamente, más que nada por sanidad mental; al menos a mí, yo llego a un punto que siento que de la nada tengo muchas cosas acumuladas en mi cabeza que necesito de alguna forma sacarlas porque en cualquier momento podría explotar.

Con lo de la dieta mental, no solo me refiero a la sobre información que tendemos a ver día a día, también me refiero a tener una buena relación con nosotros mismos. Me llama mucho la atención cuando escucho a gente, sea hombre o mujer, refiriéndose a ellos mismos de una forma muy negativa. Sea por apariencia física o algún defecto personal, pienso que también es importante aprender a aceptarse uno mismo (aunque cueste de sobremanera), aprender también a resaltar nuestras cualidades y al mismo tiempo trabajar por mejorar cada día. Obviamente esto no es nada fácil, pero solamente es cuestión de tener la intención y empezar lo que hace la diferencia.

Una dieta mental también implica nuestra relación con los demás. No estar pendientes de lo que hace alguna persona, no depender de la opinión de los demás. Creo que las redes sociales afectan mucho ese lado de nuestra cabeza, más cuando leemos, peor aún participamos, de conversaciones donde “trollean” a alguien. Eso sin darnos cuenta, también afecta nuestra percepción de las personas que nos rodean y del ambiente en el que vivimos.

Antes pensaba que sería genial poder encontrar esa fórmula mágica para evitar que todas estas cosas me afectaran… de ahí me di cuenta que, al menos para mi, lo más fácil era cerrar sesión por un par de días de Twitter, o limitar mi dosis de Instagram a una vez al día, o sino tomar un momento para estar sola sea para escribir o leer. La verdad es que ha funcionado. Incluso, hubo un mes de este descanso que casi estuve escribiendo 4 veces a la semana en mi blog personal. Otra cosa que empecé a hacer, que no recuerdo si lo he compartido por aquí, es el lettering. Poco a poco he ido soltando un poco más ese miedo que tenía por cómo iba a salir o de lo que dirían los demás, y me lancé a compartir mi progreso en el instagram del blog. Al final, fui encontrando otras actividades fuera de la computadora que me alejaran de todo lo que ocurría en mi cabeza, y que al mismo tiempo me hicieran sentir mejor 🙂

Aunque no les voy a mentir, he tenido varios días que me pongo a pensar en las cosas que no les he compartido y que tengo que escribir… lo acepto, hubo días que me sentía tan fatigada mentalmente que ya no me daban ganas de hacer nada 🙁 ni ganas de seguir mi bullet journal, y no he practicado tanto mi lettering como quisiera. Pero ahí voy, un día a la vez, retomando mis energías.

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